Todos lo deseamos, hasta los que creen que no lo hacen. Es curioso ver como la gente quiere o necesita algo que jamás ha probado. No conocemos su sabor y sin embargo sabemos que nos gusta, que nos va a enganchar como nada y nos va a hacer sentir como nunca.
Puede que hayamos visto demasiadas películas. Sí, esas en las que al final, de la manera más original e inesperada, aparece uno de los “afectados” besa a su pareja y se da cuenta de que es lo que quiere hacer toda la vida. Lo peor de todo es que los solitarios y melancólicos espectadores acabamos convencidos de que eso es lo que queremos por encima de todas las cosas.
Recientemente mi medio limón ha encontrado a su media naranja. Ella es una chica rubia que sobrepasa el 1.70, tiene el pelo largo y rizado; por descripción parece una melena normal, pero realmente su peinado es único. Tiene lunares estratégicamente dispuestos y sus piernas son kilométricas, por si fuera poco, viste con uno de los mejores estilos que he visto jamás, es decir, es una fuerte competencia. Y si no puedes con el enemigo, únete a él...Y bien, llevo unida a sus consejos, su risa, su locura, su incombustible marcha, su corazón, su fuerte carácter, sus cinco sentidos y todo lo que sea capaz de dar, casi desde donde empiezo a recordar, y siempre he pensado que la conocía mejor que nadie.
Sé que le gusta la moda, el trozo de pizza con menos queso, detesta la leche, su banda sonora está en inglés aunque una de las canciones más significativas de su vida está en italiano, compra religiosamente la revista Vogue cada mes, le gusta ser original, no usa más de dos botes de la misma colonia, se ducha por lo menos dos veces al día, se come las uñas y sigue comprando CDS originales.
He conocido a cada uno de sus chicos y no puedo decir que sea enamoradiza (de hecho sería el último adjetivo que le atribuiría), siempre la hemos admirado por ser práctica, por no caer en el error de condicionar su vida a la primera persona que pasa por su lado, por ser fuerte y decidida y por no quedarse quieta viendo que las oportunidades pasan.
Ahora, a pesar de haber pasado juntas más de media vida, a veces me parece estar viendo a otra persona, pues, como bien ya he dicho acaba de encontrar a su media naranja, se ha enamorado. ¿Que qué es eso? yo no lo sé, preguntárselo a ella que os lo explicará con una gigantesca sonrisa y una brillante mirada.
Para los que ya habéis conseguido vuestro: “vivieron felices para siempre” mi más sincera, fuerte y sana envidia.
Anatomía de la otra mitad del limón.
